20.9.14

Trotamundos: Llegada y Día 1 a Nueva York


Salí de mi trabajo más temprano que de costumbre. Saludé a mi mujer e hijo y me dirigí a lo de mi madre., punto de encuentro del taxi que nos llevaría a mi y a mi hermano Luca al aeropuerto. Nos despedimos y nos encontramos con Martín y su familia., el tercer protagonista de este viaje.
Dirigirme hacia un lugar que no conozco representa para mi una gran alegría. La elección de Nueva York como destino fue en realidad pura coincidencia. Nunca soñé de pequeño con visitar la Gran Manzana. La sugerencia llegó dos años atrás de Hernán, el tío de Lucia , mi novia. Lo definió de esta manera: "Las cuatro ciudades que tenes que visitar en tu vida son Londres, París, Roma y Nueva York". Ya conocía las otras tres. Me dije a mí mismo ¿Por qué no?
Antes de llegar a Estados Unidos, debíamos hacer escala en San Pablo, Brasil. Debo decir que imaginaba el aeropuerto mucho más moderno y mejor organizado. Nos encontramos con la sorpresa que en tres puertas se embarcaban 15 vuelos y el nuestro estaba retrasado una hora. La sala de espera se encontraba repleta y las sillas a esa altura se habían convertido en un lujo. Luego de esperar esa hora y media finalmente embarcamos.
Ya instalados en el avión nos llevamos una grata sorpresa al ver el sistema de películas y audio con el que contábamos.  Mi selección fue la segunda parte del Hobbit. La gran decepción fue saber que el único subtitulado disponible era el portugués. Para mi fortuna la trama se podía seguir bastante bien dadas las circunstancias. Luca protestaba. Su pantalla se trabó en la cámara trasera del avión y como era de noche lo único que visualizaba era el negro profundo del cielo. Luego de quejarse un buen tiempo tomó la almohada, bajó su capucha, se cruzó de brazos y se recostó para dormir. Luego de 2 horas de película los párpados se me caían pesadamente. Luego del resistir por media hora pare la película y me acosté a dormir.
Al día siguiente me desperté con el desayuno. Luego de comer vorazmente (la ansiedad me carcomía) termine la película del día anterior. Unos minutos antes del final, el capitán señalaba que en unos minutos aterrizaríamos. La carrera entre el fin de la película y el inicio del aterrizaje me ponía nervioso (manía del autor, si empiezo algo deseo terminarlo desde que no pude terminar lo que el viento se llevo en la casa de un tío muchos años atrás). Para mi fortuna la película terminó momentos antes del aterrizaje.
Si bien nos daba cierta intriga y nerviosismo el pasar los controles de seguridad  para entrar a Estados Unidos, debo decir que todo se desarrolló sin complicaciones, tanto así que el policía que nos atendió nos dio como tiempo máximo para permanecer en el país dos meses más de lo que imaginábamos.
Nuestro primer desafío fue encontrar la tarjeta para el Metro. Llegamos a las máquinas expendedoras pero como no nos fiábamos le preguntamos a la empleada de seguridad que por suerte hablaba español. Nos indicaba que podíamos comprarla en un quiosco frentes a las máquinas. Por 30 dólares  la metro card nos daba acceso al metro las 24 hs durante 7 días .
Ya en los molinetes la misma empleada nos indico como debíamos poner la tarjeta. Pase yo, luego Luca pero Martín ponía la tarjeta al revés repetidamente. La empleada ya exasperada tomó la tarjeta ella misma y la pasó por él. Casi como una madre a un hijo lo regaño tomando se las manos y agitándolas de arriba a abajo con signos de fastidio.
Ya en el Airtrain, el tren que conectaba con el metro, la esencia de Nueva York se dejaba entrever. Una mujer hablaba en un lenguaje que me sonaba a Rumano o Serbio al mismo tiempo que una pareja de chinos contemplaba la vista de la ciudad y en paralelo dos afroamericanos charlaban entren ellos y sonreían haciendo chistes. New York, la ciudad de las nacionalidades.
El recorrido desde al aeropuerto a Midtown, donde se encontraba nuestro hostel, demoró unos 40 minutos.
Si bien estábamos en la ciudad hace dos horas, para mi caer en la idea de que pisaba Nueva York fue al salir del metro y encontrarme con lo imponente de la ciudad. Los rascacielos, los taxis y la gente caminando apurada hablando por sus celulares me introducía en un marco que reconocía de las películas de cine pero nunca había experimentado.
Caminamos unas 8 cuadras desde la avenida Lexington y calle 42  hasta la calle 34 y la 3er. avenida. Subimos a la recepción del hostel. Nos atendió un hombre de anteojos con el pelo rubio platinado que se hacia llamar (o era tal vez su nombre real, nunca lo sabremos) Caruso, aparentemente por sus dotes en el canto. Pagamos, dejamos la valija en el hotel y nos fuimos a caminar ya que nuestra habitación se desocupaba en una hora.
Caminamos hacia el sur y llegamos hasta Union Square. En ella pudimos contemplar una feria donde vendían alimentos como pescado, miel y especias. La plaza se encontraba repleta. Tal vez por el día caluroso y soleado del que disfrutábamos.  Continuamos camino hacia el Gramercy Park. A esa altura estábamos exhaustos y queríamos tomar asiento dentro del parque pero a medida de que dabámos vueltas para entrar notamos que sólo los residentes del barrio tenían acceso al mismo. Los pocos que entraban utilizaban unas llaves, hechos que nos impresionó mucho ya que aquí en Argentina todos los parques son de acceso libre. Debido al cansancio del vuelo y todo lo que habíamos caminado decidimos parar en un Taco Bell, cerca de Union Square. Ya con el tanque lleno seguimos por Broadway, bordeamos el Madison Square Park y mi intención era llegar hasta el Bryant Park, pero mis compañeros desistieron de mi idea y al llegar la calle 23 emprendimos el retorno al hostel.
Entramos en la habitación. La misma contaba con dos camas dobles, amplia iluminacion, escritorio y hasta una heladera pequeña. El panorama acogedor pareció implosionarnos. Dejamos rápidamente todo y nos recostamos. Parecía ser que el clima era muy cambiante en la ciudad. Durante toda nuestra estadía el clima estaba invadido siempre de sol radiante. Tan solo 3 horas después de llegar una lluvia intensa caía violentamente.
Eran tan solo las 5 de la tarde. Yacía recostado en mi cama y una fuerza dentro mío me impedía quedarme en esa posición. Era mi primer día en Nueva York y mi voz interior me decía que debía salir a caminar. Me puse las zapatillas, una campera y miré alrededor buscando algún cómplice pero mis compañeros de aventura no parecían tener la misma energía que yo. Dormían profundamente.
Me dirigi hacia la puerta del hostel. Observe unos segundos dubitativos la cortina de agua del exterior y me empuje hacia afuera.
Fascinado pero con una melancolía casi cinematográfica compré un café en Mcdonalds y me lo fui tomando mientras me mojaba al caminar debajo de la lluvia. Me fui caminando para el lado de East River sabiendo que cualquier lugar para el que me dirija iba a ser un descubrimiento, una conquista. A pesar de lo nublado del día, pude apreciar nuevamente los edificios altos y modernos, las avenidas anchas y algunos apartamentos de estilo victoriano que parecían resistir el avance de los rascacielos gigantes, como si conservaran en ellos parte de la historia británica y holandesa de los primeros colonos.
De repente paró de llover. Los autos no dejaban de pasar en una calle que luego se convertía en autopista y muchos se apresuraban para correr a las plataformas de los ferrys que los llevaban a Queens y Brooklyn.
Me dirigí rumbo al norte en dirección a Tudor City. En una plaza de juego, desierta por el mal tiempo, una madre jugaba con su hijo al béisbol. Sea el lugar que fuere, madre hay una sola. Rápidamente llegué al edificio de las Naciones Unidas. La inmensa torre, tanto de ancha como de alta, se impone a la lejanía y en contraste de la zona de edificios bajos del barrio. Tan grande era que tuve que alejarme unos metros para que mi celular pudiese captar la fachada completa. Pasé unos minutos allí y luego me escurrí por los rincones del barrio. Este se encuentra elevado en relación a otros y en el se pueden ver jardines con arreglos florales muy detallistas y coloridos.
De allí tomé la Calle 42 hacia el oeste hasta divisar el Chrysler Building, muy característico de Nueva York como el Empire Estate, Top of the Rock y Flatyron Building. Al lado del imponente edificio me topé con la Grand Central Terminal, una de las estaciones de tren más utilizada en el cine.Al ingresar a la estación me vi completamente deslumbrado por el tamaño del lugar. Los grandes ventanales de vidrio, la bandera de bandas y estrellas, el color amarillento del mármol y su imponente iluminación me sorprendieron a tal punto que decidí quedarme unos minutos a contemplar tan tremendo lugar.
Ya se estaba haciendo tarde y visto y considerando que no había dejado avisado a mis compañeros de viaje de hacia donde me dirigía (ni siquiera yo lo sabía) decidí emprender el regreso.
A mi retorno los dormilones recién se despertaban. Eran alrededor de las 18.30. Nos bañamos y salimos en dirección a Times Square.
Debido a que era fin de semana, toda la zona de Broadway se encontraba repleta de gente. Las carteleras extremamente iluminada, los anuncios, los pubs llenos, recreaban una atmósfera conocida pero jamás vivida.
Caminábamos por la zona mirando el mapa para saber como llegar a la mítica plaza neoyorquina, hasta que lentamente a nuestra derecha podíamos apreciar el gran edificio del New York Times con los famoso carteles de publicidad. Toda la zona era un centro iluminado. La gente reía porque sabia que estaba en un lugar conocido a nivel mundial. El hecho de pisar ese suelo nos provocaba un sentimiento de desconfianza, como si esa escena no fuera real.
Sacamos varias fotos, sobre todo desde las tribunas que pueblan parte de la plaza, y nos fuimos a cenar.
Entramos a una clásica pizzería norteamericana situada a unas dos cuadras de allí. Pedimos unas pizzas acompañadas de unas gaseosas. La porción, con menos queso pero mucho más grande que una "chicago style" como le dicen a lo que se come acá en Argentina, superó ampliamente las expectativas, sobre todo para mi hermano Luca que quedó enamorado de la pizza parecida a la de las Tortugas Ninjas. Volvimos por donde regresamos. Por ser sábado en ciertas partes de Broadway se nos hacía imposible caminar.
Ya cerca del Hostel, las calles se volvieron menos transitadas y la presencia de los rascacielos y el silencio me provocaban una inmensa realización en mi yo interior, esa que con ansías busca lo desconocido, la aventura. Llegamos al Hostel, nos acostamos y agradecimos por un día lleno de sensaciones y un porvenir prometedor.






9.5.14

Trotamundos: Una nueva aventura comienza...

Llego a la avenida, observo a la gente caminar y me detengo un segundo en esta noche fría y húmeda. Montones de desconocidos yendo y viniendo. La ciudad se comporta como un organismo vivo con miles de eslabones que van y vienen como si se tratasen de células en un cuerpo. Me despido por el momento de mi hogar. En unas horas estaré a miles de kilómetros de distancia iniciando un viaje que me deparará nuevas experiencias y sensaciones.
"Los viajes nos conectan con ese espíritu nómada que tenemos los seres humanos" escuché decir años atrás. Nada mejor descrito. Los viajes nos hacen sentir libres. Ya sea por unos días o varios meses la sensación al viajar es "volar" para el hombre.
Una nueva aventura comienza. Mantenete cerca del Trotamundos para que juntos nos metamos de lleno en ella.

Un saludo para todos!! 

25.4.14

Gracias de Corazón...


Jean Baptiste tiene 27 años. Es de estatura media y con contextura musculosa. Sus ojos son curiosos pero simples y cálidos a la vez. Cuando uno le habla su mirada es atenta y se esfuerza por entender a pesar que es notorio una dificultad, aunque mínima, en el manejo del idioma español. Tiene una sonrisa amplia y de dientes blancos y pulcros como el marfil. En todo momento intenta reír aun cuando se le hace una pregunta. Expresa que ante la adversidad sólo sabe reír. Quizás un hábito adquirido en su Haití natal. 
Estudiaba medicina en su país pero un terremoto destruyó su ciudad. Otro sepultó a su familia y hasta tuvo que cargar a uno de sus hermanos hasta los cuerpos de salvataje para que no quede perdido entre escombros. 
Vino a la Argentina hace nueve meses y estudia actualmente enfermería. Termino de explicarle los formularios que debe completar y el horario en que debe venir a completar sus trámites. Cuando pensaba que esa iba a ser una despedida más de miles que pasé en toda mi vida, un gesto que a cualquiera se le puede pasar desapercibido me genera un profundo sentimiento de calidez, bondad y esperanza. Jean Baptiste me mira, agacha levemente la cabeza, sonríe con su dentadura blanca y cristalina, me mira a los ojos y me dice "gracias" llevando un par de veces su mano abierta al corazón. 
No le regalé ningún obsequio, no le di dinero, no le resolví ningún problema de gravedad. Simplemente, para mí al menos, le ayudé a completar unos formularios. Sin embargo, él me hizo darme cuenta que las buenas acciones, por más pequeñas que parezcan, se agradecen con el corazón.

FIN 

19.4.14

Eostre, Jesucristo y el conejo de pascuas...

La fiesta de pascuas es una celebración muy popular en el mundo cristiano occidental y se caracteriza por rememorar la muerte y resurrección de Jesucristo. Sin embargo, otros pueblos también realizaban festejos en fechas cercanas. Estos tuvieron tanto peso e importancia que su huella se oculta y se une imperceptiblemente a la tradición cristiana sin ser notada por la mayoría de las personas.
Los pueblos nórdicos le rendían tributo todos los equinoccios de primavera a la diosa conocida como "Eostre", nombre que devenirá en "Easter" como se conoce a la pascua en los pueblos angloparlantes. Ella era la diosa de la prosperidad y se la asociaba a los conejos, animales caracterizados por su gran capacidad reproductiva.
En el equinoccio de marzo del hemisferio norte el sol llega para ahuyentar al invierno y dar comienzo a la primavera, una estación asociada siempre con la fertilidad y abundancia.
Debido al sincretismo cultural, las tradiciones paganas se han entremezclado con las cristianas dando como resultado la incorporación de tradiciones mixtas. El conejo de pascua es una incorporación del culto nórdico a Eostre y lo mismo ocurre con los huevos, utilizados por diversas culturas también para representar al equinoccio de primavera y la fertilidad como en este caso.
La humanidad ha utilizado símbolos para retratar fenómenos astronómicos y darle sentido al propio desarrollo espiritual. Muchos significados de esos símbolos están ahí debajo de la superficie esperando ser encontrados. Cuando mañana comas al conejo de pascua podés maravillarte con la idea de que su importancia en tradición nació siglos antes del otro lado de la tierra y que detrás de una pregunta inocente hay una historia por descubrir.
La mía se inició unos días antes con la siguiente ¿Que tiene que ver Jesús con el conejo y los huevos?

Sean curiosos. Hasta la próxima!!

Fuentes:
Imágen de Eostre
The Guardian
huevosdepascuas.com.ar
Wikipedia
Adivinario.com

28.3.14

John Dalton y la percepción humana...

Un colega toma unas hojas de colores y pregunta: "¿Imprimo las verdes?, "Sí por favor" le responden. "El colega vuelve a preguntar: "¿Estas son las verdes no?" Mi compañera atónita le dice: "Sí, esas". Con un dejo de humildad e inocencia el joven añade: "Qué curioso, yo las veo como rosas".
Extrañada llega la conclusión de que en realidad el joven es daltónico y por eso no distingue bien los colores. Esta situación me golpeó como una pequeña pelota en el medio de la frente.
El daltonismo es un "defecto de la vista, que consiste en no percibir determinados colores o en confundir algunos de los que se perciben" (RAE).
Esta condición le debe su nombre al físico John Dalton, físico británico, precursor en la investigación de anomalías en la percepción de colores. Dalton se interesó en este tema debido a que padecía de deuteranopía, condición que le impedía distinguir entre verde y rojo.
La percepción humana es un refinado proceso que utiliza procesos químicos y proyecciones cerebrales que brindan la imagen final de lo que concebimos como realidad. El episodio con mi compañero me llevó a pensar que si nosotros concebimos la realidad mediante un proceso químico, otras clases de animales, como los perros por ejemplo, conciben la realidad de una manera distinta a la nuestra.
Por lo tanto si la explicación del mundo tal como es depende de una forma de percepción, entonces verdaderamente, ¿Cómo es la realidad?
De una manera muy simplista la percepción de colores y formas está relacionado al rebote de luz de los objetos hacia nuestro sistema de percepción. Por lo tanto todo objeto que haga traspasar los haces de luz serían invisibles a nuestra vista. Tanto así que una serie de cientificos actualmente se encuentran experimentando con materiales para lograr alcanzar ese comentido.
Así situaciones vistas en películas de ciencia ficción como "Harry Potter" o "Depredador" podrían volverse precisamente "realidad". Tomando esta idea, estrictamente basada en fundamentos científicos (por favor si mi apreciación está equivocada me corrija) esta idea sobre la percepción humana me lleva a otros planos más paranormales. ¿Existen seres entre nosotros imperceptibles a nuestros sentidos?
Fenómenos naturales como fantasmas, dioses, extraterrestres, seres celestiales han encandilado el interés de la humanidad por eones. Pensemos por un momento la posibilidad de que la realidad funcione en frecuencias (teoría defendida por varias creencias) y que ciertos seres cambien de frecuencia haciendose imperceptibles.
Cabe la posibilidad de que todos estos fenómenos mencionados tengan un sustento científico cuando la ciencia continúe avanzando en la búsqueda total de la verdad. Es cuestión de tiempo para que nuestros paradigmas cambien paradójicamente depositando nuestra fé en el progreso de la humanidad hacia respuestas que hoy esperan ser encontradas.

15.2.14

La espada de Damocles...

Hoy les traigo la historia de una frase que es comunmente repetida por la cultura popular: "La espada de Damocles".
La frase como sabe, hace referencia a un peligro inminente o al "caer". Para que entiendan de donde tomó esta famosa frase su significado debemos remontarnos a la historia narrada por el historiador griego Timeo de Tauromenio y replicada siglos posteriores por otros personajes célebres como Diodoro de Cicilia, Cicerón y Horacio.

A continuación un breve resumen de la historia:

Damocles, formaba parte de la corte del rey Dionisio II de Siracusa, conocido por su extrema crueldad. El joven cortesano tuvo la osadía de propagar que Dionisio era realmente afortunado al disponer de tan gran poder y riqueza. El rey, deseoso de escarmentar al adulador, se ofreció a intercambiarse con él por un día de forma que pudiera disfrutar de primera mano su suerte. Esa misma tarde se celebró un banquete donde Damocles gozó siendo servido como un rey.
Al final de la comida miró hacia arriba y reparó que arriba de su cabeza colgaba una afilada espada que estaba atada por un único pelo de crin de caballo. Al notar esto el joven, aterrorizado, le pidió al tirano abandonar su puesto, alegando que no quería ser tan afortunado.

Y así es como lo que para algunos es afortunado, para otros es lidiar con el peligro todos los días.

Espero que les haya gustado y hasta la próxima!

Fuentes:

Wikipedia
Sobregrecia.com

29.1.14

El rey del castillo...

Era de noche en el condado. Arriba de la colina más alta se veía un viejo castillo con la luz iluminada en su torre más alta. Dentro de la torre se encontraba sentado un hombre con los cabellos largos y grises. Su cabeza, demacrada como todo su cuerpo, portaba una corona completamente oxidada. El tiempo le había arrebatado dos o tres rubíes y el amarillo del oro garabateaba por la corrosión provocada de la suciedad y el tiempo. La capa, deshilachada ya, tocaba el piso y revoloteaba por el viento que se colaba por la ventana. El anciano estaba sentado escribiendo en un libro grande. Cada tanto lo soplaba para sacarle el polvo. Escribía con una pluma rota y gastada.

"De joven, era un diplomático con puño de hierro. Mi mirada tan sólo servía para que mis contrincantes temblaran de miedo. Mi porte y mi fuerza servían para que mi espada conquiste todo el reino en tan sólo una década. En el campo de batalla bastaba con verme al frente en mi reluciente armadura y mi bravo corcel para que la guerra fuese ganada. Fueron años abundantes, mi juventud estuvo plagada de victorias. Fuí venciendo a mis enemigos uno a uno hasta que el rey no tuvo más que nombrarme como protector del reino. Pero eso no fue suficiente. Veía al rey como un hombre imperfecto, débil. Sus errores en la administración, su debilidad por la carne, su pestilencia no hicieron más que demostrarme que yo era el heredero legítimo a la corona. Organicé una revuelta en donde rápidamente todos los generales enemigos no hicieron más que declararme rey y traerme en una bandeja la cabeza del usurpador.
Me vi en la cima, todo el reino para mí, mis enemigos vencidos, ningún rival a mi altura, el poder total. Al tenerlo todo comencé poco a poco a aburrirme. Empecé a recluirme en mi castillo, no veía a nadie y sólo salía a cazar.
Con el tiempo mis asesores me sugirieron que tomara un papel más activo en el manejo del poder. Ordené inmediatamente que los colgaran por insubordinación. Un festín de cuervos sin duda. Luego tuve la idea de matar a todo aquel que hiciese peligrar mi autoridad. Generales, administradores, nobles, todos pasados por la espada para mostrarle al pueblo que no toleraría ni la más mínima sombra a mi poder.
Con el tiempo mi imperio empezó a caer en desgracia. Sin líderes con los que sostener mi reino, este cayó en un total caos. La gente empezó a pelear por hambre. Algunos murieron y los restantes se fueron. Sin los campesinos que labraban la tierra las arcas del tesoro se vaciaron rápidamente. Los últimos soldados que custodiaban el castillo tomaron lo que pudieron: vasijas, platos, cuadros, y se fueron. 
Hoy mi reino es un lejano reflejo de lo que supo ser. Todo mi imperio se derrumbó desde los cimientos y no pude verlo venir. El orgullo es el principal enemigo de los hombres del poder. Te ciega, nubla tu juicio y no te permite fortalecer tus principales debilidades. La soledad fue mi verdadera condena, debí ver que además de un rey el más ínfimo vasallo es un pilar fundamental del reino.
En el último tiempo me he dado cuenta de que hubo un sólo enemigo que no pude vencer: el miedo. Me congeló, hizo que actúe precipitadamente, me hizo desconfiar de mi propia gente, me dejó solo.
Es tarde ya pues la...
La escritura se interrumpió súbitamente. El anciano se tomó precipitadamente su pecho con fuerza y no pudo respirar. Intentó gritar, tomó la copa de su escritorio pero al cabo de unos segundos el hálito de la vida se fue de su cuerpo. Su mano cayó pesadamente al lado de su silla y todo el cuerpo la siguió desplomándose en el suelo. 
La habitación continúo iluminada hasta que la vela terminó por consumirse. La última habitación iluminada de ese castillo se apagó y la fortaleza enmudeció por completo para siempre.